No me empujes, quiero estar en la oscuridad
No me empujes, quiero estar en la oscuridad (2025)
Cali, Colombia
En este proyecto la oscuridad se redefine como un espacio de afirmación y refugio. Además, también ahonda sobre el color negro se reivindica aquí como resistencia y poder. Como señala Manuel Zapata Olivella en Changó, el gran putas, la oscuridad y la negritud no son simplemente atributos físicos, sino portadoras de una espiritualidad yuna memoria que conectan a las comunidades afrodiaspóricas con sus ancestrxs y con sus luchas colectivas.
La identidad se construye a través de muchos factores, entre ellos la interacción social y las experiencias compartidas, influenciada por circunstancias sociales, culturales e históricas. En el caso de lxs jóvenes negrxs del oriente de Cali, esta construcción identitaria se ha visto profundamente marcada por la influencia de la cultura norteamericana, particularmente a través del hip hop, los videojuegos y las narrativas urbanas que reflejan su cotidianidad. Romario Paz Gómez, como muchos jóvenes de este sector, encontró en estas expresiones una forma de reflejar, resignificar y resistir las realidades de su entorno.
Paz Gómez, quien creció en barrios como El Poblado II, Mojica, Los Lagos, Nueva Floresta, El Rodeo y Bello Horizonte —barrios del oriente de Cali—, vivió la influencia directa del hip hop. Las canciones de G-Unit, N.W.A y Busta Rhymes eran la banda sonora de su infancia y adolescencia, mientras jugaba GTA en las salas de videojuegos populares y experimentaba las dinámicas del barrio. A partir de esta experiencia, crea este proyecto como un acto de memoria, reivindicando las infancias y adolescencias negras de esta zona de la ciudad.
“El niño que se reunía en círculo con sus amigos para bailar hip hop es uno de mis ancestros. Ese que bailaba mientras las canciones hablaban de resistencia ante la represión hacia las personas negras. Quizás no lo sabía, pero entendía el ritmo como una manera de fluir, THE REAL LIFE CODE”.
La noción de ancestrxs se extiende para abrazar las vidas truncadas de quienes fueron víctimas de un sistema que lxs marginx. las historias de lxs caídxs se entrelazan con las de quienes siguen luchando. THE REAL LIFE CODE no es solo el ritmo que conecta, sino también un recordatorio de que cada vida apagada por la violencia estructural deja una huella indeleble que resiste al olvido y se transforma en semilla para un futuro de dignidad y justicia.
“Mis ancestros son aquellos que veo solo con los ojos cerrados, también son mis amistades negras y es mi mamá, que me acompaña al vacío para que no me dé miedo. Si no logran ver en la oscuridad, les recomiendo los ojos de Ngafúa”.